TE AMO, SOS LO MÁS IMPORTANTE PARA MI, NO PODRÍA VIVIR SIN VOS… ¿qué hace que uno se ponga a decir todas esas cosas que ya no significan tanto eso –o por lo menos no a esta altura de mi vida-? ¿Será una cuestión generacional? Cómo se han vuelto una convención frases que debieran decir eso que en realidad no puede decirse con palabras. Quizás por eso mismo pierden valor: el siempre hecho de saber que en el fondo hay cosas que no se dicen. Porque no se debe, porque no es correcto, no está bueno romper el clima de yo soy tu amiga, esto es sólo sexo, etc. con semejante cursilería. Pero también creo que pasa por otro lado, más allá de lo embarazoso de desnudarse verbalmente ante el otro; suena un poco mentiroso hablar de amor eterno o del otro como indispensable.
Incluso a veces pienso que hablar de amor es una pelotudez dibujada, que en realidad esa palabra se usa para definir un sentimiento que no puede definirse… porque a cada persona la toca distinto, porque cada cual tiene su vivencia al respecto y sobretodo porque el llamado generalmente “amor” no es más que una seguidilla de momentos con alguien con quien se tiene atracción física, escenas que recordar, un par de buenas actitudes y palabras acertadas… pero en el fondo amor es el engranaje de una pareja y entonces se pretende nombrar lo intangible y particular, porque no hay nada más propio, único e individual que una relación de pareja. Entonces ¿por qué esa puta tendencia a generalizar mediante este término insulso?
Quizás al final yo sea tan materialista como cualquiera de esos yanquis neoyorquinos que aparecen caminando en las crónicas de Martí, y sólo creo lo que veo y toco y no las palabras que vuelan, se arrastran, brotan para durar lo que duran en la boca. Y después quedan en la memoria, ¿por cuánto tiempo?
Hace aproximadamente un año me hice un planteo un tanto existencialista: si a las palabras se las lleva el viento, ¿por qué escribo? Ahora encontré la respuesta: Lo que se lleva el viento es la oralidad. (A las palabras escritas también se las lleva el viento, pero es más complicado que se incendie mi casa…)
No, fuera de joda… las palabras de los enamorados son las que menos duran en cuanto a validez, y sin embargo es tan difícil no recordarlas… Pero lo más jodido es plantearse ante un abismo hasta dónde se mantendrán, cuánto dura esa validez, cuándo será su fecha de vencimiento.
Detesto tener que aceptar la noticia de que TODO tiene fecha de vencimiento y aunque parezca tan obvio y evidente, hay algo que deriva de esta conclusión: una vez que el producto se venció ya no debe seguir insistiéndose en su uso o gozo. No no. Tampoco digo arrojar en el cesto de basura, simplemente no consumir.
jueves, 30 de noviembre de 2006
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